Caída de ballena
De pronto, la piel
se nos vuelve de lana
y los huesos se encogen,
se ablandan
hasta alcanzar textura de algodón.
La vida, a traición, afilando sus uñas.
Un ovillo que rueda
sobre la alfombra.
Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco,
me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
como un muerto sensato que había sabido morir.
Paul Éluard
He roto la correa del reloj,
he soplado hacia el norte
la esfera de mi mundo.
Más al sur,
las manecillas frágiles,
un paisaje de horas
en alarma.
Sí,
he roto la correa del reloj
y en el centro del tiempo
he dicho:
«No seré,
no
seré».
Pasto de la brutalidad,
he aniquilado el tiempo
de la sed y del hambre,
el prisma de este cuerpo,
malherido animal.
Animal rezagado y en alerta.
Animal compasivo en retroceso.
Pasto de la brutalidad,
pasto de la brutalidad,
he cruzado la orilla del delirio,
camino devastado,
y he dicho:
«No seré,
no
seré».
Siempre colgada al hombro,
la imprescindible llave
de la caverna,
me escondí de la luz
y de los otros.
Quise inventar el fuego,
comprender la rotación,
la inercia,
la materia perenne
y la caduca.
Aposté por saber
el origen del sí
y el de la negación.
Quise enfrentarme al ojo
de mi destino.
Mas aprendí que el mundo
se me rompía en dos
y no cabía otra
que seguir con lo puesto.
Quise saber del oro
su valor y su peso,
medir la gravedad,
varada en esa nave
de la supervivencia.
Quise saber del mar,
amar sin restricciones,
la hondura de aquel pozo,
donde el barro llegaba
a la mandíbula.
Quise saber del agua
su sal
y su dureza,
pero tan solo pude
ir sosteniendo el mundo,
sin apretarlo.
Dejo mi cueva abierta,
mi sombra en la pared,
mi luz en el espejo
de la deformidad.
Dejo mis huesos rotos
en cajitas flotantes,
el abrupto oleaje
de la memoria.
Dejo también mis carnes
escasas y mordidas,
el peso en la balanza
de la obsesión.
Dejo el día confuso
y las tardes espesas,
el misterio y la huida
en las manos oscuras
de la nocturnidad.
Todo,
todo lo he roto:
las sábanas,
los hombres,
mis ansias y mis ropas,
la vieja cremallera
de lo improbable.
Todo,
todo lo he roto,
arrancando el muñón
y mis patas de bestia,
pronunciando en lo alto:
«No seré».
Pero, sin ser, he sido
tijera en mano ajena,
la aguja que pinchaba
mis pequeñas costuras.
He arrancado los pelos
de mis hijos,
arrojado a las olas
sus juguetes y miedos,
he cosido mis ojos
al bastidor redondo
de la luna más negra.
He precintado himnos,
cánticos y alabanzas,
he embalado mis bolsas
y cajas supletorias,
mudanza inevitable
al otro lado de la ebullición.
Le hablo a Dios
pero el cielo está vacío.
Sylvia Plath
El silencio de Dios
se tragó mis preguntas,
me respondió una vez,
altivo; su soberbia
me hizo pluma,
hilo, grumo,
un pequeño fragmento
de mí misma.
He sido ensayo, error,
indisciplina,
la serpiente al acecho
de mi inocencia,
un caballo salvaje
golpeando la tierra
con sus cascos.
He sido muerte
y he dicho «no seré».
He sido ser
invisible y abyecto.
He dicho:
«No seré».
He dicho:
«No
seré».
Sin acierto ninguno
me anticipé
al azar y a la fortuna.
El tren de los domingos
aprovechó el momento
y se detuvo.
Causas y consecuencias
en raíles de acero,
su terrible manera
de abrirme las heridas.
Creedme pues,
creedme.
Herida por la daga,
desahuciada del mundo
y sus cortinas,
comencé los ensayos.
Imploré a cien mil dioses
extranjeros y propios,
a echadores de cartas
y misteriosos magos.
Acudí a protocolos,
y a experimentos nuevos,
entonando mi nombre
despacito.
Y, tras la ceremonia,
fueron danzando al fin
ligeras bailarinas,
recordando la fuerza
de lo perdido,
los centenarios ritos,
lo sustancial, el verbo.
Y, tras la ceremonia,
aproximé mi voz
y mis pisadas
al brillante escenario
de la vida.
Foto: Aimar Pellés Aliaga
Carmen Aliaga Sevilla nació en Zaragoza, donde reside en la actualidad. Ha impartido charlas y talleres literarios en diversos centros educativos y ha sido jurado en numerosos certámenes de narrativa, poesía y cuento.
Participa en recitales y encuentros poéticos dentro y fuera de Aragón.
Está incluida en diversas obras conjuntas y antologías, entre ellas Yin: Poetas aragonesas 1960-2010, Universos para Somalia, La danza de la muerte, Proyecto Parnaso 2.0 del Gobierno de Aragón.
Su primer trabajo en solitario, Highlights, una colección de poemas que hacen referencia al mundo cinematográfico, fue publicado en 2016 por la Editorial La herradura oxidada.
Posteriormente, ha publicado Libro huérfano y Madeleine y las otras (Finalista Premio Cálamo/Gesto) en la Editorial Olifante, en 2017 y 2019, respectivamente.
En 2024 salieron a la luz sus poemarios Starwoman (Nautilus Ediciones), Jaula de grillos (Olifante) y Melodía (Ónix Ediciones).
Recientemente, ha llevado a cabo, junto a mariaconfussion, el proyecto Nosotras, un espectáculo teatral de poesía y música contra la violencia de género.
Para ella, «escribir es perder el equilibrio, caer sobre el papel», y la poesía, una auténtica forma de vida.